A la búsqueda de la rata perfecta

Hay investigadores que se dedican a buscar la, o las causas, de la enfermedad de Alzheimer, en particular, a nivel de la sustancia beta amiloide y de la proteína tau, las dos lesiones cerebrales características de la enfermedad de Alzheimer. Otros, estudian las mitocondrias u otros elementos celulares que podrían ser responsables de la aparición de la enfermedad.
Pero a lo largo de los 15 últimos años, sólo hubo fracasos de potenciales medicamentos, lo que plantea la problemática de los animales de laboratorio que se usan como primer testigo de estas sustancias.
La duda es saber por qué no se pueden extrapolar los resultados positivos que se manifiestan en ratas en el ser humano. ¿Por qué hay tantos fracasos en los ensayos clínicos con sustancias que, sí, desarrollaban un efecto beneficioso demostrable en la experimentación animal?
El Alzheimer es una enfermedad que únicamente sufren los humanos. En la naturaleza, no existe a nivel animal.
¿Qué hacen los investigadores para crear lesiones cerebrales que se asemejan a las del Alzheimer? Recurren a manipulaciones genéticas inducidas de forma artificial y que no se encuentran en la vida natural.
Podría ser esa la razón de la diferencia de resultados obtenidos por la misma sustancia a nivel animal y a nivel humano. Lo que funciona sobre un modelo creado de forma artificial no funciona en el ser humano.
Pero en el proceso de investigación terapéutica, la experimentación animal es una etapa que no se puede saltar.
Esto explica que hay investigadores que buscan la rata “perfecta”, el modelo adecuado que se acerque lo más posible a la enfermedad humana.
Así nació “NL-F/NL-F”, un modelo de rata donde se utilizaron dos mutaciones genéticas que se encuentran en la forma familiar de la enfermedad de Alzheimer. Es una rata con un cerebro en el que se constituyen rápidamente depósitos de sustancia amiloide y que presenta disfunciones parecidas a las que ocurren en la enfermedad humana. Otro modelo de rata se elaboró con una mutación genética encontrada en una familia de Suecia.
¿Qué significa todo esto?
Que estamos aún lejos de encontrar un tratamiento que pueda modificar el curso evolutivo de la enfermedad. EL último consorcio que se constituyó en Estados Unidos el año pasado ponía como fecha tope el año 2025 para lograr un tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.
Nos parece una fecha optimista sabiendo que entre el descubrimiento de un hecho experimental y la aprobación de un medicamento por las Agencias Internacionales y Europeas del Medicamento se necesita más de 10 años…y mucho, mucho dinero.
Jacques Selmès
Secretario II FAE
Ex Presidente de Alzheimer Europe
jacques.selmes@yahoo.es

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