Cada persona dispone de una reserva de memoria (o reserva cognitiva) capaz de retrasar el proceso de envejecimiento o la aparición de anomalías patológicas como una enfermedad de Alzheimer.

¿Qué quiere decir “reserva de memoria”?
Es la capacidad de nuestro cerebro para compensar lesiones cerebrales, por lo menos durante algún tiempo. Ciertas neuronas pueden sustituir a otras neuronas dañadas y mantener la o las funciones. Es un fenómeno de compensación que permite retrasar la aparición del deterioro, por ejemplo en la memoria.

¿Somos todos iguales? ¿Tenemos todos la misma capacidad para resistir a lesiones cerebrales?
No.
Hay factores y circunstancias que, a lo largo de la vida, crean una reserva de memoria más o menos amplia, más o menos potente.
Los científicos subrayan la importancia de 3 elementos: el nivel educativo, el entrenamiento cognitivo y los hábitos de vida.
Se sabe que la reserva cognitiva se incrementa con los años de estudio y de universidad. Así que el nivel de formación es algo muy importante en la elaboración de una reserva cognitiva eficaz…pero todos conocemos personas cultas y educadas que sufrieron la enfermedad de Alzheimer.

Es cierto que el nivel educativo es un factor de protección…no evita al 100 %.
Otro elemento que incrementa la reserva de memoria es el hecho de ejercer responsabilidades complejas a lo largo de su vida profesional. Otra vez aparece un factor discriminativo vinculado al nivel de la persona en la sociedad. La reserva de memoria no sería la misma para un peón y para un ejecutivo de cuentas…pero se conocen personas con altas responsabilidades, incluso políticas que padecieron la enfermedad de Alzheimer.
Los hábitos de vida son el tercer pilar. Se sabe que la práctica de ejercicios físicos, tan simple como la marcha, tiene un efecto positivo sobre la reserva cognitiva; así como el desarrollo de una vida social activa: salir, ver amigos, relacionarse con otras personas, ir al cine, al teatro o cultivar su jardín son hábitos sanos…sin olvidar la dieta mediterránea.
Lo importante es que una buena reserva cognitiva retrasa la aparición de los signos del envejecimiento…y también la de los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, a veces durante más de 10 años.
La reserva de cada uno, la construimos a lo largo de nuestra vida. Es como un plan de ahorro del cuál disponemos una vez jubilados.

Jacques Selmès
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