El “ojo de Moscú” vigila a las personas con Alzheimer

Pido perdón a los comunistas por la denominación de “ojo de Moscú”, expresión que viene del periodo de guerra fría y que conlleva un sentido muy negativo de la vigilancia de la gente.
Las nuevas tecnologías invaden nuestra vida del día a día. Las cámaras de vigilancia abarrotan las calles, los lugares públicos, los supermercados…como ejemplo en Gran Bretaña…por no decir en nuestro. Con el fin de evitar que las personas con Alzheimer se pierdan, uno de los signos más característicos de la EA, el mercado de las pulseras con localizador GPS se expandió. Estos dispositivos son un claro ejemplo de asistencia dentro del mundo de las nuevas tecnologías.

vigilancia

¿Qué podemos decir acerca de la vídeo vigilancia? Esta técnica tiene un coste de implantación muy asequible. Actualmente, varios hospitales tienen cámaras que funcionan durante la noche y están conectadas a un ordenador central de forma que el equipo sanitario pueda intervenir en seguida.
Un sistema de videocámaras instaladas en el hogar del enfermo permitiría al cuidador intervenir si ocurre una caída, inmovilidad de amplia duración, un cambio de postura. Incluso se puede crear un algoritmo comportamental que analiza los movimientos que supone un riesgo para el enfermo.

Aquí, se plantea el principio de la intrusión en la vida de la persona vigilada…lo que denominé el “ojo de Moscú”. ¿Podemos éticamente hablando grabar a una persona a lo largo del día y de la noche con un sistema de grabación non-stop?

Es verdad que los enfermos de Alzheimer se olvidan del botón de emergencia de los dispositivos clásicos de teleasistencia y que, en numerosos casos, no lo activan. La vídeo vigilancia sería entonces una buena solución.

Esta solución es efectiva para los enfermos que viven solos cuando el cuidador que no convive con él o un profesional puede, en caso de algún problema, acudir a su casa.

Pero ¿qué pasa cuando el cuidador convive con su familiar afectado?
Muchos de ellos están en un estado intelectual que no les permite dar un consentimiento a la instalación de videocámaras. Al final como en muchas situaciones de toma de decisiones es responsabilidad del cuidador usarlas

¿Sería una solución poner el sistema de grabación únicamente durante la noche o cuando el cuidador tiene que salir? En todo caso, una grabación limitada a ciertos momentos del día y de la noche sería éticamente más apropiada.

Otro problema es definir en qué momento de la evolución de le enfermedad sería aceptable una videovigilancia non-stop: en la fase ligera con el consentimiento del enfermo o en una fase más avanzada.

¿Voy a grabar las 24 horas de la vida de mi madre enferma? ¿Es técnicamente posible? Claro que sí. ¿Es éticamente aceptable? Por desgracia, no hay una respuesta estereotipada.

Jacques Selmès
Secretario II FAE – Ex Presidente de Alzheimer Europe
Jacques.selmes@yahoo.es

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