He sido una niña boomerang

Hace poco la FAE publicó un artículo en su blog sobre los “niños boomerang” que vuelven a vivir a casa de sus padres cuando tienen 35 o 40 años. Sobre este tema hemos recibido por e-mail el testimonio de Amelia que vive en Huesca

Hola!! Que nombre tan acertado… 

He sido una “niña boomerang” y si bien es cierto que siento cierto fracaso social por no conseguir triunfar en el mundo laboral, también lo es que de esta forma te conviertes en apoyo de familiares mayores y es otra forma de ser útil. 

No me ha quedado más remedio que alternar entre la vida laboral y la familiar sin sentirme satisfecha con ninguna de las 2.

La situación se hizo muy difícil cuando mi madre enfermó de Alzheimer y yo no entendía que le pasaba porque tardan años en diagnosticarlo como tal. Fue una búsqueda que influyó para mal en las relaciones con mis hermanos que no vieron que me quemaba y me incapacitaba para poder cuidarla bien. Necesitamos mucha ayuda externa, de personas que no estaban preparadas y finalmente la internamos en una residencia. Yo hice un proceso con un psicólogo y he salido del bache. No tengo trabajo y tal y como están las cosas ni se si volveré a trabajar pero estoy motivada en la búsqueda y acepto (me cuesta mucho, no me resigno) el gran deterioro de mi madre, me limito a visitarla sin mayores exigencias. Me conformo con que me sonría y paseemos un rato juntas. Todavía me culpabilizo (cada vez menos porque uso la razón y el conocimiento de la enfermedad) de la rapidez con la que mi madre se nos pierde, tiene 76 años y en la actualidad a esa edad es posible vivir bien. Pienso que podría haber hecho algo mas por ella si la hubieran diagnosticado antes, porque iba al neurólogo periódicamente desde hacia más de 6 años. Una psicóloga nos recomendó llevarla al psiquiatra y no lo hicimos, no sé si el psiquiatra tiene más datos o mas test para el diagnostico. Le hicieron varios TACs y un spect y no vieron que las placas avanzaban a toda velocidad y q por muchos esfuerzos que hiciéramos perdía la función cognitiva a toda velocidad. Lleva 2 años y medio en la residencia con pocos momentos de lucidez. Me duele verla así pero voy todas las semanas y estoy 2 horas con ella. No la saco para nada por no desorientarla más. Mis hermanos sí, pero como nos llevamos mal yo no voy y mi única familia, que es mi madre, se me va y me quedo sola y sin trabajo, en una situación difícil.
No sé si llegará hasta el final de este mail, si es así, se lo agradezco de corazón porque no tengo oportunidades de desahogarme.
Gracias por su artículo. Qué buena imagen la del boomerang, el problema es cuando el boomerang ya no puede cogerlo nadie y se queda en el aire impulsado por sí mismo, no sé si se puede estar así mucho tiempo o al final se caerá en tierra de nadie. Ya lo veremos.  

Gracias por su atención. Le envío un cordial saludo

Publicado con la autorización de la autora

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