Nadie está exento de padecer un “síndrome del cuidador quemado”

¿Quién es el cuidador que no se siente, en un momento u otro de la evolución de la enfermedad de su familiar, físicamente cansado… un verdadero agotamiento físico, completamente desproporcionado con el esfuerzo que hace para cuidar a su familiar?

¿Quién es el cuidador que no siente, en un momento u otro de la evolución de la enfermedad de su familiar, un “bajón” psicológico y emocional, incluso sentimientos negativos hacia la persona que cuida?

cuidador-quemadoSon los síntomas de lo que los anglosajones llaman el “burn-out” o “síndrome del cuidador quemado” con cansancio, abatimiento físico y emocional.

Es una respuesta inadecuada a un estrés emocional crónico. En la vida del cuidador, se suceden situaciones de estrés inducidas principalmente por los trastornos de la conducta de su familiar: gritos, lloros, agitación, agresividad, actividades nocturnas que le impiden descansar… un trabajo tan agotador que le supera en su día a día.

Llega un momento en que la capacidad del cuidador para reaccionar y superar estas situaciones falla. El cuidador se ve desbordado por lo que está viviendo. Se plantea cuál es su papel, para qué sirve y por qué se siente incapaz de enfrentarse con nuevas situaciones. A veces, manifiesta su irritación hacia su familiar gritándole e incluso, pegándole.

Esta situación de crisis deriva hacia verdaderos dramas familiares involucrando a todas las personas del entorno.
Claro que lo mejor para prevenir la aparición de un “síndrome del cuidador quemado” es disponer de un acceso más fácil a los recursos: apoyo económico, ayuda a domicilio…de hecho, se trata de los recursos más afectados por la situación económica actual.

¿Qué podemos hacer a nivel personal para evitarlo?
El ejercicio físico. Un cuidador no puede quedarse encerado todo el día en casa. Necesita una cierta actividad física: un paseo, una sesión de gimnasia o de piscina es beneficioso tanto para su cuerpo, como para su estado mental.

El tiempo de respiro. Un cuidador no puede dedicar las 24 horas del día y de la noche a su familiar. Es necesario dedicarse tiempo para “respirar”, para desconectarse de los problemas. A unos le bastaran 10 minutos, a otros media hora. Un tiempo que el cuidador se reserva para sí mismo.

El apoyo exterior. ¿Puede alguien de la familia ocuparse de su familiar mientras Ud. sale? ¿Puede la asociación de familias enviar un voluntario para substituirle durante unas horas?

Jacques Selmès, Secretario II FAE, ex presidente Alzheimer Europe
Luis García Sanchez, psicólogo cognitivo

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