Un enfermo de Alzheimer se cae tres veces más que un mayor sin trastornos cognitivos de la misma edad. Además las consecuencias de una caída son muy graves en la persona con Alzheimer ya que sus defensas han perdido eficacia.
Un cuidador dedica gran parte de su tiempo en vigilar a su familiar para evitar accidentes. La detección de una caída es fundamental para actuar rápidamente.
Existen varios dispositivos de alerta disponibles en el mercado…pero todos tienen sus fallos, o pueden plantear problemas de ética, por ejemplo, las cámaras de vigilancia en continuo.
Un equipo americano de la Universidad de Illinois ha creado un sensor epidérmico flexible que se pega a la piel de la persona y que avisa en caso de caída. Se ha incluido el circuito electrónico en una especie de sobre transparente rellenado por silicona. El conjunto es flexible y sigue los movimientos de la piel cuando la persona se mueve. El dispositivo se puede estirar o torcer sin que se pierda su capacidad a volver al estado inicial.
La señal se transmite por ondas radio a cualquier sistema electrónico incluso a un Smartphone.
Aunque este dispositivo sea por el momento experimental sus ventajas son evidentes. Se adhiere a la piel sin dañarla, lo que da la seguridad al cuidador de estar siempre en funcionamiento cuando se mueve su familiar.
Funciona sea cuál sea el estado de consciencia de la persona que lo lleva. No necesita su intervención.
La alarma se puede conectarse a cualquier sistema de escucha en casa o fuera de casa…y no plantea problema ético de vigilancia.
Esperemos que pronto lo tengamos a mano.
Referencia : Revista Science del 4 de abril

Escrito por Jacques Selmès
Secretario II de la FAE
Jacques.selmes@yahoo.es
91 343 11 65

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